lunes, 16 de febrero de 2015

Los países latinoamerica­nos, al igual que las demás naciones emergentes, están teniendo que adecuar sus po­líticas públicas a las nuevas circunstancias de la econo­mía mundial. La caída que han experimentado los pre­cios internacionales de los commodities representa un choque externo significati­vo. La necesidad de asimilar ese impacto y amortiguar sus efectos pondrá a prueba la capacidad técnica de las au­toridades económicas nacio­nales.
Teniendo en cuenta las dife­rencias en sus grados de vul­nerabilidad, la intensidad de los ajustes requeridos es alta en algunos países del Cono Sur y el Caribe Insular, y mo­derada en México, Centro­américa y el Litoral Pacífico Suramericano. Argentina y Venezuela pueden conside­rarse casos especiales, habi­da cuenta de sus respectivas peculiaridades. En términos generales, América Lati­na enfrenta un año 2015 ca­racterizado por condiciones económicas adversas.
Si se exceptúa la reactivación observada en Estados Uni­dos, es poco lo que se puede esperar como estímulo ex­terno: estancamiento en la Unión Europea y el Japón, y desaceleración económica en la China. Al efecto posi­tivo sobre las exportaciones regionales del incremento en la demanda agregada nor­teamericana, se contrapone la perspectiva de que la Re­serva Federal empiece a ele­var las tasas de interés en el transcurso del año. Esa in­certidumbre afecta los flujos de capital, contribuye a la vo­latilidad cambiaria y aumen­ta la aversión al riesgo por parte de los inversionistas.
Una conclusión que se des­prende de las circunstancias externas mencionadas es que el margen de error en el ma­nejo de la política económica se ha estrechado. La comu­nidad financiera internacio­nal es ahora bastante menos comprensiva con la incom­petencia gubernamental.
Éste no es un momento ade­cuado para enemistarse con la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Mone­tario Internacional o los or­ganismos multilaterales de crédito. Los gobernantes de países altamente endeu­dados y en riesgo de caer en cesación de pagos deberían asignarle prioridad a tender puentes con las fuentes ofi­ciales y privadas de financia­miento externo.
Los componentes macroeco­nómicos del ajuste necesario son conocidos. Su propósito debe ser eliminar las distor­siones existentes, si posible, o reducirlas en caso contra­rio. Es inevitable efectuar un recorte del gasto público, dada la disminución espera­da de los ingresos fiscales. Debe evitarse la sobrevalua­ción cambiaria. La autoridad monetaria debe vigilar la sol­vencia del sector financiero y mantener una inflación baja y estable. Los resultados ob­tenidos por los bancos cen­trales independientes supe­ran de lejos los de los bancos centrales subordinados a sus respectivos gobiernos.
Recobrar el equilibrio ma­croeconómico se dificulta cuando la manipulación gu­bernamental de los precios con fines electorales intro­duce distorsiones microeco­nómicas. La experiencia del Brasil ilustra los estragos que produce politizar el manejo de las empresas estatales y utilizarlas como instrumen­tos partidistas.
Con el fin de rectificar los errores acumulados y evi­tar la pérdida del grado de inversión, se ha iniciado un drástico programa de ajuste fiscal que requiere actualizar las tarifas represadas de los servicios públicos. Según el economista André Lara Re­sende: “… tendremos cuatro años de un gobierno arrin­conado y paralizado, frente a la peor crisis política y eco­nómica en décadas”.(5días.com.py)

Leave a Reply

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

¡Bienvenido a Anfibio Radio!

LO + POPULAR

archivo de noticias

- Copyright © Anfibio Radio -Anfibio Radio- Powered by Blogger - Designed by Grafics Web -