jueves, 30 de abril de 2015







     Cuando le comunicaron que su hermano sería trasladado al Centro de Readaptación Social de Chetumal, sintió que podría ayudarlo a salir libre.

     El origen de la historia es Cancun, en donde el  hermano estaba casado. Sin embargo, dejó a su esposa para irse a vivir con otra dama, pero el enfrentamiento entre las señoras hizo que marcara distancia de ambas, y se fue a trabajar a Kantutilkín.

     Cuando la esposa se enteró dónde estaba su esposo y con el objetivo de perjudicarlo, lo denunció ante las autoridades de violar a su hija. El hermano fue detenido, sin pruebas. Pocos días después la esposa retiró los cargos, pero unos agentes judiciales le pidieron a la esposa la cantidad de 20 mil pesos, para que el marido saliera bajo caución. Como la esposa les comentara que no tenía ese dinero, le comunicaron que entonces su esposo quedaría detenido, y luego enviado a Cancún.

     Allí fue sentenciado a 10 años de prisión, tiempo que le sería reducido a 6 años 8 meses, de los cuales cumpliría en la cárcel de esa ciudad 5 años 5 meses.

     Cuando le quedaba por purgar 1 año y 3 meses, lo trasladaron a la penitenciaría de Chetumal. Y aquí, en la capital del estado, es donde entra en acción la rapacidad de un sujeto que dice en su facebook que es licenciado en derecho, egresado de la Uqroo, sólo que en este leguleyo la “excelencia académica” que presume tal universidad se manifiesta en  la “inteligencia” para aprovecharse de inocentes que buscan sus servicios.

     Para que la ciudadanía y el lector no lo olviden, el nombre del sedicente abogado es Omar Jesús Puc Cabrera, cuyo perfil señala que radica en Playa del Carmen, aunque, por los mensajes que le dejan en ese espacio cibernético, a todas luces es mentira.

     Este estafador profesional en 4 ocasiones le exigió al hermano del interno del Creso la cantidad de 3 mil pesos, porque según él tenía que platicar con tres jueces, para que dejaran en libertad al detenido.

     En total le esquilmó al incauto 18mil 600 pesos.

     Nunca le extendió comprobante cuando se embolsaba la lana.

     “Al rato te doy el recibo”, prometía.

     Cuando lo volvía a ver, la víctima le insistía con el documento. El aboganster se mesaba los cabellos, reía y exclamada “…se me olvidó”.

     Como el dinero que le estaban entregando era más que el patrimonio del afectado, y éste no viera algún avance en la liberación de su hermano, firme le advirtió al tipejo:

     “Si no me das recibo, ya no te puedo dar dinero”.

     La última vez que el seudolicenciado le sacó dinero a la víctima, le dijo:

     “Al rato nos vemos en el Cereso;  allí te daré todos los recibos pendientes”, a sabiendas de que era una patraña más.

     Para que usted se haga una idea de la voracidad del sinvergüenza Omar Jesús Puc Cabrera y del esfuerzo económico que realizaba la persona que deseaba ayudar al hermano interno en el penal, hay que mencionar que la víctima del licenciado tuvo que pedir dinero prestado a su patrón, quien le facilitó 8 mil pesos.

     Sin embargo, con una pizca de esperanza, el hombre se apersonó en el centro penitenciario, sólo para darse cuenta de que el timador lo había, de nueva cuenta, engañado, pues no se presentó a entregar los comprobantes de los pagos que ya le habían dado.

     Pero aprovechó para preguntar en el juzgado sobre los trámites que Omar Puc había hecho. Grande fue sorpresa cuando le informaron que el hermano internado allí no tenía derecho a salir bajo fianza. Fue entonces cuando descubrió que el abogado pillo le había mentido en todo, con el único afán de exprimirle dinero.

     Irritado, la víctima en vano trató de comunicarse con el farsante al través de su celular. Ya con el botín en su cartera, el uñas largas licenciado desapareció.

     “Ahora sólo me queda recurrir a los colegios de abogados, a las barras de licenciados en derecho, a la Comisión Nacional y Estatal de Derechos Humanos; lo denunciaré en la Procuraduría de Justicia, anuncia, el agraviado. Y si es preciso recurriré a alguna autoridad superior, hasta allá iré, exigiendo que Omar Jesús Puc Cabrera me devuelva el dinero que me estafó, ya que es importante que la sociedad se entere la clase de bicho que es Omar Jesús Puc Cabrera”.   (Columna Fe de erratas; Mario Hernández; 30, abril, 2015)

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