miércoles, 15 de julio de 2015


Cada paso, cada declaración, cada movilización en las que la CUT participó este año fue calculada de forma precisa: aparecer en alguna medida o acción contra los ataques en curso siempre y cuando no implicara enfrentarse con el gobierno. Es decir, intentar transformar los proyectos de Cunha (PMDB) y los ajustes económicos dirigidos por el ministro de economía Levy en intereses desvinculados del gobierno nacional, a cargo de la presidenta Dilma.

Por su parte, Lula, conciente de que el barco del gobierno puede hundirse, usa su experiencia política para intentar separarse de su sucesora, dejando listo un bote salvavidas en caso de necesitarlo. En los últimos meses viene haciendo mención a un Frente de Izquierda, “Grupo Brasil”, junto a las direcciones de la Central Única de Trabajadores (CUT), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y del Movimiento Sin Tierra (MST).

El objetivo es claro: frenar cualquier proceso de reorganización y ruptura de los trabajadores por izquierda del PT, intentando que el partido pague lo menos posible la crisis del gobierno de Dilma. Frente a la falencia de su proyecto buscan, con la teoría de un supuesto “golpismo”, cerrar la posibilidad de que exista una alternativa de izquierda real para los trabajadores y la juventud. Intentan impedir que los sindicatos clasistas y el activismo opositor al gobierno se expresen y fusionen con el profundo descontento que existe actualmente entre los trabajadores.
La dirección de la CUT se niega a luchar por nuestros derechos

Con ese propósito la CUT se opuso al Proyecto de Ley 4330 pero en la práctica, en los actos, en las calles, se mantuvo en silencio frente a las Medidas Provisorias (decretos) de Dilma y propuso “reglamentar” la tercerización. Pactaron junto a Força Sindical un “Plan de Protección al Empleo” (PPE) que lo único que protege son las ganancias empresariales. Se ubican contra el proyecto privatista de José Serra, que entrega aún más a Petrobras al imperialismo, pero se callan frente al proyecto de reestructuración que el gobierno está llevando adelante en Petrobras, profundizando el proceso de concesión y entrega de nuestro petróleo al capital imperialista.

Quieren ocultar con el argumento del "golpismo de los medios" o de "la corrupción estructural del país" el enorme esquema montado y dirigido por el PT con las grandes empresas contratistas. Enorme es el cinismo de algunos dirigentes como el de Rodrigo Rodrigues, secretario de formación de la CUT-DF, para quien los grandes empresarios de las empresas Camargo Correa y Odebrecht son "los agentes políticos y empresariales que se atreven a proponer y realizar un proyecto de desarrollo con inclusión social y distribución de renta arraigado en los legítimos anhelos de la nación brasilera". Un tipo distinto de "distribución de renta".

Los trabajadores descontentos con Dilma, que saben que es necesaria una alternativa de izquierda al petismo, hasta el momento no encontraron un camino claro y decidido. Desde las grandes manifestaciones en las calles en Junio de 2013, capitaneadas por la oposición de derecha, se hace urgente el surgimiento de una tercera vía, a la izquierda, articulada entre los sindicatos opositores y movimientos sociales que vienen adoptando una lucha independiente, centros de estudiantes combativos y partidos de izquierda. Es urgente que la Central Sindical Popular CSP-Conlutas, el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), las centrales sindicales dirigidas por la izquierda, el Movimiento Pase Libre (MPL), la Asamblea Nacional de Estudiantes (ANEL) y la Oposición de Izquierda de la UNE encabecen este proceso.

Es necesario que estos sectores se dirijan a las bases de la CUT y de todas las centrales alineadas con el gobierno y con la oposición de derecha, exigiendo de sus direcciones un plan de lucha efectivo para enfrentar los ajustes. Es necesario que los trabajadores se organicen y unifiquen a través de asambleas y plenarias regionales con delegados electos por la base para luchar por un programa obrero de salida a la crisis, contra los despidos, reivindicar la reducción de las horas de trabajo sin reducción salarial y exigir la apertura de los libros de contabilidad de las empresas que despidan o flexibilicen derechos laborales para que prueben que no tienen dinero para pagar a los trabajadores. Además, es urgente tener un programa claro que defienda a los trabajadores tercerizados, luchando contra el Proyecto de Ley 4330 y por la efectivización de los tercerizados con iguales salarios y derechos que los trabajadores efectivos.

Es necesaria una alternativa a la izquierda de la CUT, de la Central de los Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), Força Sindical y demás centrales oficialistas. La bronca de los trabajadores necesita encontrar eco, ganar los lugares de trabajo y las calles. Contra la austeridad el gobierno de Dilma y la oposición de derecha, es necesario construir esa alternativa por el futuro de los trabajadores del país.(Marilia Rocha.La izquierda diario)

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