lunes, 3 de agosto de 2015


El presidente Barack Obama está atado de manos. Su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo, durante sus dos campañas presidenciales, ha chocado contra la férrea oposición de los republicanos en el Congreso.

La posesión del territorio que ocupa la base naval estadounidense en el suroriente de Cuba es uno de los temas más sensibles, en el contexto del reinicio de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. “No sé lo que pasará en un futuro, pero por el momento, eso no forma parte de la conversación”, respondió el secretario de Estado de la Casa Blanca, John Kerry, al pedido de La Habana sobre devolver el “enclave” al territorio cubano. Fue en el marco de una reunión que mantuvieron ambos diplomáticos tras el izamiento de la bandera cubana en Estados Unidos, hace dos semanas.

¿Por qué Guantánamo es tan valiosa para EE.UU.? Primero porque se trata de la Base Naval más antigua y grande de ese país en el exterior. Es una Fuerza de Tarea Conjunta (Joint Task Force). Su funcionamiento es clave para los operativos que lleva adelante el Comando Sur. Por ejemplo, operaciones antidrogas y de interdicción de emigrantes indocumentados. No obstante, el principal objetivo de la Base es custodiar a los detenidos, acusados de terrorismo. El presidio fue acondicionado desde 2002 por orden del entonces presidente George W. Bush, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre. La cárcel se levanta a un costado de la Base Naval.

En octubre de 2006 estuve en Guantánamo, y recorrí la Base y el presidio Delta junto con periodistas de otros países. Uno de los detalles más impactantes era el completo aislamiento de los detenidos, encerrados en jaulas metálicas, bajo un régimen extremo de seguridad, que impedía, por ejemplo, tener algún tipo de contacto o diálogo con ellos.

Las fotografías de los presos y de los guardias también estaban restringidas y eran revisadas minuciosamente por los militares de la Base. Los tres días que duró la visita los carceleros se veían incómodos, y más de uno confesó que solo esperaba cumplir el año de su misión para volver a casa.

Se estima que en el presidio aún permanecen recluidos alrededor de 149 “enemigos combatientes”, como el Pentágono denomina a los sospechosos. La mayoría proviene de Afganistán, Yemen, Pakistán, Argelia y Arabia Saudita.

En los interrogatorios a los prisioneros han participado agentes de la CIA, quienes según un informe del Senado estadounidense, divulgado a fines de 2014, habrían cometido ejecuciones simuladas, amenazas, muertes por congelamiento y violencia sexual.
Para Washington, Guantánamo es una base naval extraterritorial: bajo esta figura no tiene que rendir cuentas de sus actos a sus propios tribunales ni a los de otros países u organismos internacionales. Tampoco a las autoridades cubanas, que la han denunciado como una ocupación arbitraria.
La Base Naval está enclavada en Cuba desde febrero de 1903, a través de un sui géneris arrendamiento a perpetuidad. El antecedente del acuerdo fue la guerra entre EE.UU. y España, que acabó con la rendición de los europeos, en 1898, con la condición de su renuncia a la soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas. A inicios de 1900, EE.UU. creó la enmienda Platt (incluida como un apéndice en la primera Constitución cubana) que daba poder a EE.UU. para administrar Cuba y el derecho a tener dos bases.

Pero solo se construyó la de Guantánamo, cuyo contrato fue renovado por última vez en 1934, sin tiempo de prescripción. El acuerdo contempla el pago de 2 000 dólares en oro por año (4 085 dólares en la actualidad) y la obligación de que ambos países debían estar de acuerdo para terminar el convenio. El Gobierno cubano se negó a recibir el arrendamiento y declaró que no aceptará ninguna negociación con respecto a ese territorio.

Guantánamo es considerado un limbo legal, donde los sospechosos de terrorismo son encerrados sin ningún cargo criminal ni acceso a un abogado o a un proceso judicial. Mientras están cautivos viven una detención indefinida en absoluta zozobra, no saben cuál será su suerte o si algún día serán liberados, no han sido condenados.

Por eso, la administración de Obama acaba de anunciar que elabora un plan para cerrar el presidio de manera segura, que será presentado para su aprobación al Congreso. La propuesta puede incluir el enjuiciamiento de los detenidos en tribunales de EE.UU., con la posibilidad de que cumplan sus condenas en prisiones de máxima seguridad del país.

Sin embargo, la salida de la Base Naval es otro capítulo, que por el momento está lejos de concretarse.(El comercio)

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