lunes, 14 de marzo de 2016


En la Argentina de Macri, la de la “revolución de la alegría”, el deterioro salarial es tan evidente que ni siquiera los voceros gubernamentales se atreven a desmentirlo. 

Basta con señalar que el Salario Mínimo Vital y Móvil, calculado en dólares -la moneda que se utiliza como referencia para fijar precios de bienes y servicios- descendió desde diciembre de 2015 de U$S 602 a 397, nada menos que un 65 por ciento. La protección mediática de la que goza la actual gestión determina que diarios y canales de televisión omitan referirse al tema.

Otra de las preocupaciones populares que no ha merecido respuesta alguna es el de los cortes de energía eléctrica, un castigo que padecen durante semanas enteras los habitantes de muchos  barrios de la CABA y el conurbano bonaerense. Cuando aludió al tema, el ministro de Energía Juan José Aranguren indicó, “es lo que hay” y atribuyó los inconvenientes a “la pesada herencia recibida” que a su juicio se deriva del congelamiento tarifario que impidió a las distribuidoras realizar las inversiones comprometidas. Lo que no dijo es que ese deterioro se compensaba con subsidios y que la designación al frente del Ente Regulador de la Electricidad, encargado de controlar a las distribuidoras,  del ex directivo de Edenor y Edesur, Juan Garade, es una burla al usuario al que teóricamente debería defender. El mencionado funcionario, responsable de sancionar a las empresas que no cumplen con sus obligaciones contractuales, se limitó a señalar que “la gente se enoja y tiene razón” y admitió que el servicio de Edenor y Edesur que proveen de electricidad a la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano “no es aceptable, no es bueno”, pero defendió el nuevo cuadro tarifario que incluye aumentos de hasta el 800 por ciento y omitió informar sobre las acciones previstas para normalizar la situación.

Al nombramiento de Garade, uno más entre las decenas de gerentes de grandes empresas que aterrizaron en la administración pública, acaba de sumarse del de Miguel Angel Gutiérrez, financista de Telefónica Internacional y ex directivo del banco JP Morgan, quien desde el 30 de abril reemplazará al actual titular de la petrolera, Miguel Galuccio, designado por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El gobierno de Macri explica sus medidas -que están haciendo estragos en la economía popular- con generalidades tales como “sinceramiento de precios” o “recomposición tarifaria”, cuando en verdad son directa consecuencia de la devaluación y la transferencia de ingresos a las cerealeras y la oligarquía sojera. Los miles de millones de dólares que supuestamente iban a fluir gracias a la “confianza” de los inversionistas ante el acceso al poder de los neoliberales ortodoxos, fueron un espejismo, las cerealeras no han liquidado los que habían prometido y ahora todas las expectativas oficiales están puestas en la rendición incondicional a los fondos buitres que implica, además de la pérdida de soberanía, un brutal endeudamiento que hipotecará a las futuras generaciones.


Además, la desocupación crece a un ritmo que amenaza con incrementarse en los próximos meses de la mano de la crisis de la industria automotriz y consecuentemente de sus proveedores autopartistas. Otro factor que incidirá fuertemente en la pérdida de puestos de trabajo es la importación indiscriminada que promete hacer desaparecer a miles de pequeñas y medianas. Industrias.

A tal punto es claro que el país está gobernado por los más ricos de la ciudad y el campo, que la agencia estadounidense Bloomberg  anunció en uno de sus despachos: “Wall Street está nuevamente al mando de la Argentina”, caracterización que sintetizó en un párrafo contundente: “no son solo alumnos de JPMorgan y Deutsche Bank (en alusión al ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay y al amigo presidencial Luis Caputo) quienes dominan los puestos gubernamentales. Goldman Sachs Group Inc, Barclays Inc y Morgan Stanley están representados también con ex integrantes en puestos claves en el Banco Central y la agencia estatal de fondos de pensiones”.

Sin embargo, nada será fácil para el macrismo. La resistencia popular se manifiesta en bloqueos de rutas y grandes concentraciones en las plazas y se espera que centenares de miles de personas, encabezadas por los principales dirigentes de las organizaciones de derechos humanos desborden la plaza de Mayo y sus alrededores el próximo 24 de marzo, cuando se cumpla el 40 aniversario de la entronización de la dictadura genocida.

Otro factor que incidirá fuertemente en la pérdida de puestos de trabajo y la recesión.(Daniel Vila-La juventud)

Leave a Reply

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

¡Bienvenido a Anfibio Radio!

LO + POPULAR

archivo de noticias

- Copyright © Anfibio Radio -Anfibio Radio- Powered by Blogger - Designed by Grafics Web -